El tratamiento térmico puede definirse como el ciclo de calentamiento a diferentes temperaturas llevado a cabo en condiciones predeterminadas (atmósfera controlada o no controlada), seguido de un enfriamiento más o menos lento y/o isotérmico, para dar a un metal o una aleación de metal (aleaciones ferrosas o no ferrosas) las estructuras cristalinas que le aportan ciertas características mecánicas y/o tecnológicas.

 

El efecto de los tratamientos térmicos sobre la estructura de una aleación metálica es un campo importante en la ciencia de los materiales y su compresión y es determinante para obtener las características deseadas con mayor precisión. Los diagramas de estados binarios o ternarios de una aleación no son suficientes para predecir cuáles serán las fases obtenidas después del ciclo de tratamiento, siempre que proporcionen las fases en condiciones de equilibrio como resultado de períodos largos a ciertas temperaturas. Lo que sucede en la práctica de los tratamientos térmicos es que a ciertas velocidades de enfriamiento se obtienen diferentes estructuras metaestables que otorgan al material las características requeridas.

 

La adición de una atmósfera controlada en la cámara del horno cambia la composición química de la capa superficial de la aleación. Este proceso se conoce como tratamiento termoquímico.

En cada unidad tiene lugar un proceso de producción dedicado:

 

Unidad 1: ciclo de acero
Unidad 2: carpintería y ciclo de hierro fundido
Unidad 3: ciclo de aleaciones no ferrosas

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